Por Nikko Médici el 16 de enero de 2021. Editado el 16 de febrero de 2021.
En esta publicación presentaremos los medios principales y
más comunes utilizados como antisépticos, desinfectantes y esterilizantes. No
entraremos en detalles profundos de cada uno porque se haría un documento muy
extenso, los detalles de cada uno los presentaremos en publicaciones aparte
donde se expondrá cada medio por separado.
Algunos conceptos que se mencionan en este documento ya han
sido explicados en publicaciones previas como forma de evitar textos súper extensos.
La eficacia y seguridad de la desinfección requiere del
monitoreo estricto de parámetros y de procedimientos escritos con la operatoria
de trabajo detallada; debiéndose registrar los controles químicos (control de
concentración con tiras químicas reactivas) y controles físicos (temperatura y
tiempo de exposición) efectuados sobre la solución desinfectante.
En la publicación: http://cienciaequis.com/publications/detail?id=102
Podrá consultar los siguientes conceptos: 1) Organismo. 2) Germen (gérmenes). 3) Virus. 4) Bacterias. 5) Hongos. 6) Priones. 7) Parásito. 8) Protozoos.
9) Helmintos. 10) Ácaros.
En la publicación: http://cienciaequis.com/publications/detail?id=96
Podrá consultar los
siguientes conceptos: 1) Microorganismo. 2) Patógeno. 3) Antisépticos. 4) Infección.
5) Desinfección. 6) Desinfectantes. 7)
Limpieza. 8) Esterilización. 9) Microbicida.
10) Antisepsia. 11) Germicida. 12) Viricida. 13) Bactericida. 14)
Bacteriostático. 15) Asepsia. 16) Antimicrobiano. 17) fungistático. 18)
Antibacteriano/antibacterial.
La eliminación de
microorganismos desde una superficie animada o inanimada pueden ser por:
- Arrastre
mecánico: la eliminación de los microorganismos junto con grasas naturales,
suciedad y células descamativas, por medio del uso de agua, jabón y fricción.
- Sustancias
químicas: por medio del uso de antisépticos y desinfectantes.
- Esterilización:
por medios
físicos o químicos.
El lavado de manos es el método más simple y efectivo para
detener la diseminación de las infecciones. Siempre retirar anillos y pulseras;
las uñas deben estar cortas y sin esmalte; las mangas de la ropa o de los
uniformes deben ser cortas. Las manos deben lavarse con jabón común o con
solución alcohólica.
Lavado de manos con jabón. Mojar las manos con agua
corriente, si se utiliza jabón líquido. Si el jabón es en barra, tomarlo con la
mano seca. Aplicar jabón y distribuirlo por toda la superficie de las manos y
dedos. Friccionar al menos por 15 segundos fuera del chorro de agua corriente.
Enjuagar exhaustivamente. Secar completamente con toalla de papel, descartable.
Cerrar el grifo con la toalla de papel. Evitar el uso de agua caliente, porque
incrementa el riesgo de dermatitis.
Higiene de manos con solución alcohólica. Aplicar una dosis
de solución alcohólica (isopropílico o etílico 60 %-70 % con
emolientes). Distribuirla por toda la superficie de las manos y dedos.
Friccionar hasta que la piel de las manos quede seca. La piel de las manos no
debe quedar mojada con alcohol; si es así, la asepsia no fue efectiva.
La limpieza debe ser realizada en todo material, precediendo
al proceso de desinfección o esterilización. La esterilización nunca podrá ser
alcanzada sin una limpieza completa.
La suciedad actúa protegiendo a los microorganismos del
contacto con agentes letales (desinfectantes, esterilizantes) y reaccionan e
inactivan los agentes de limpieza. La limpieza física elimina grandes
cantidades de organismos asociados con la suciedad. Las prácticas de limpieza
seguras son importantes para reducir la carga microbiana de las superficies. El
detergente es uno de los productos utilizados en limpieza (no necesariamente actúa
sobre los microorganismos).
Los conceptos de antiséptico y desinfectante son diferentes
(ver publicaciones anteriores).
Un buen antiséptico debe presentar cuatro cualidades
importantes:
-
Tener amplio espectro de acción (bactericida o
bacteriostático, viricida, esporicida, etc.). Amplio espectro se refiere a
que actúa contra una amplia gama de microorganismos patógenos, tanto contra
bacterias Gram positivas como Gram negativas,
etc.
-
Actuar con rapidez frente al germen.
-
Tener una duración de acción suficiente.
-
Garantizar la inocuidad local (no lesionar los
tejidos) y, sobre todo, sistémica.
En el grupo de los antisépticos más comunes, atendiendo a su
estructura y características químicas, se clasifican en los grupos:
• Ácidos
(ácido bórico, ácido acético).
• Alcoholes
(alcohol etílico, alcohol isopropílico)[Los alcoholes asociados a otros
productos como clorhexidina, N-duopropenida, amonios cuaternarios y etilsulfato
tienen añadido el efecto de acción característico de estos grupos compuestos
(detergente, oxidante, etc.)].
• Aldehídos
(formaldehído, glutaraldehído).
•
Oxidantes (peróxido de hidrógeno o agua oxigenada).
•
Halogenados (compuestos yodados: iones yoduro: tintura de yodo; productos
yodóforos: povidona).
•
Fenoles (fenol, hexaclorofeno, triclosán).
•
Biguanidas (clorhexidina (gluconato), digluconato de clorhexidina).
•
Tensoactivos (amonios cuaternarios: cloruro de benzalconio).
•
Metales pesados (derivados del mercurio [mercuriales: merbromina]; sales de
plata: sulfadiazina argéntica).
• Bases
nitrogenadas (hexetidina).
•
Anilidas (triclocarbán: triclorocarbanilida).
•
Diamidinas.
• Aceites esenciales.
A la hora de decantarnos por uno u otro, debemos tener en
cuenta su espectro de actividad antimicrobiana, su latencia (retraso en el
inicio de acción desde su aplicación), su efecto residual
(duración del efecto tras su aplicación), las posibles interferencias de la
presencia de material orgánico en la actividad del antiséptico, sus efectos
secundarios, su compatibilidad con otros antisépticos y su coste.
la misma sustancia puede ser utilizada como antiséptico o
desinfectante, ya que el mecanismo germicida no varía según la superficie de
aplicación. Un desinfectante es, además, un antiséptico si no es irritante en
el tejido a aplicar, no es inactivado por la materia orgánica y no produce
toxicidad por absorción sistémica. La diferencia entre antiséptico y desinfectante
depende esencialmente de la concentración empleada. En dosis bajas, una
sustancia puede comportarse como antiséptico, mientras que en dosis más altas,
que resultarían lesivas para los tejidos, se emplea como desinfectante.
Al 5 % se utiliza como bactericida y en concentraciones
inferiores, como bacteriostático. Es poco eficaz. Está prohibido utilizarlo en
niños.
El ácido acético medicinal es el ácido acético
glacial diluido al 33 % con agua destilada. Es una alternativa
antibacteriana, (contra Pseudomonas) y hongos. Las soluciones
pueden ser irritantes, sobre todo en vagina y quemaduras. El ácido acético es
el ingrediente principal del vinagre, pero en el vinagre está presente entre 3 %
y 8 % (m/v). El ácido acético cuando no
está diluido se llama ácido acético glacial (es decir, puro
99.8 %).
Se utiliza en forma tópica (aplicación a la superficie externa,
ejemplo: piel) como antibacteriano y antifúngico para heridas, quemaduras
térmicas, químicas y eléctricas, úlceras varicosas en asociación con otros
ácidos orgánicos.
Aunque se ha demostrado que varios alcoholes son
antimicrobianos eficaces, el alcohol etílico (etanol, alcohol), el alcohol
isopropílico (isopropanol, propan-2-ol) y el n-propanol (en particular en
Europa) son los más utilizados.
El alcohol etílico presenta actividad bactericida inmediata,
pero su eficacia es variable frente a hongos y virus (acción rápida en virus
con cubierta lipídica [grasa]) y no es activo frente a esporas. Debido a la
falta de actividad esporicida (“mata” esporas), no se recomiendan los alcoholes
para la esterilización, pero se usan ampliamente tanto para la desinfección de
la superficie dura como para la antisepsia de la piel. Aunque el más utilizado
en los hogares es el alcohol de 96º (95 %), la concentración óptima de mayor
actividad bactericida la presenta al 70 % (v/v), cuando puede eliminar el
90 % de las bacterias de la piel si se mantiene húmeda durante dos
minutos, mientras que la clásica friega con algodón empapado en alcohol
destruye como máximo un 75 %. Su actividad germicida aumenta cuando
previamente se limpia la piel con agua y detergente, y se frota con suavidad. Tradicionalmente
se utiliza para limpiar heridas abiertas, pero no debería emplearse con este
fin, ya que es muy irritante y en contacto con materia orgánica podría coagular
las proteínas facilitando así la supervivencia de algunas bacterias. No debería
utilizarse para desinfectar material quirúrgico por su nula actividad esporicida. Habitualmente se emplea el etanol, por ser
menos irritante que el isopropílico. En general, el alcohol isopropílico se
considera un poco más eficaz contra las bacterias y el alcohol etílico es más
potente contra los virus; sin embargo, esto depende de las concentraciones
tanto de los alcoholes como del microorganismo de prueba. Por ejemplo, el
alcohol isopropílico tiene mayores propiedades lipofílicas (afinidad por las
grasas: disuelve grasas) que el alcohol etílico y es menos activo contra los
virus hidrófilos (afinidad por el agua: se disuelve en agua). En general, la
actividad antimicrobiana de los alcoholes es significativamente menor a
concentraciones inferiores al 50 % (v/v) y es óptima en el rango del 60 %
(v/v) al 90 % (v/v). Hay unos productos con base alcohol que
comercialmente se venden como “gel antibacterial”, pero el alcohol no solo
actúa frente a bacterias, por lo que ese nombre no es adecuado.
También se utiliza para desinfectar heridas pero es poco empleado
por ser inactivado con facilidad y poseer una acción más lenta que el agua oxigenada.
Se utiliza en solución acuosa al 0.01 %. Es bactericida y fungicida.
El agente activo es el yodo, altamente eficaz y con espectro
muy amplio. Ataca bacterias Gram positivas y negativas, esporas,
hongos, virus (con y sin envoltura lipídica), quistes y protozoos. Su acción es
muy rápida y una vez aplicado no pierde eficacia en varias horas, por lo que es
probablemente uno de los mejores antisépticos disponibles. La concentración
comercial más habitual de la tintura contiene 2 % del yodo metal y 2.4 %
de yoduro sódico en alcohol al 44 %-50 %, y se utiliza en piel sana o
en infecciones cutáneas. Para desinfección de laceraciones
de la piel y heridas se usa la solución acuosa de yodo (2 % del yodo metal
y 2.4 % de yoduro sódico en agua). También existe la solución (acuosa) fuerte de yodo (solución de Lugol)
contiene un 5 % de yodo y un 10 % de yoduro
potásico. La tintura de yodo se puede utilizar como agente potabilizador de
agua, por su acción frente a amebas y giardias. En estos casos se utilizan
cinco gotas de tintura de yodo a una concentración del 2 % por litro de
agua, dejándola actuar durante una hora antes de beberla. Si la presentación es
al 4 % se recomendará la mitad de la dosis.
Se emplea ampliamente como antiséptico general y
desinfectante. Es muy eficaz frente a esporas y todo tipo de gérmenes
(bacterias, hongos, virus, protozoos), aunque su actividad se ve reducida en
presencia de materia orgánica. El complejo como tal carece de actividad hasta
que se va liberando el yodo, verdadero agente de la actividad antiséptica. Se
utiliza a concentraciones del 1 %, 7.5 % y 10 %. Es menos activa
que la tintura de yodo y su acción es más lenta, pero presenta la ventaja de
manchar algo menos la piel y no ser irritante. Puede causar hipersensibilidad
en algunas personas.
Ya no se utiliza en la asepsia de la piel por ser muy
irritante y presentar problemas de toxicidad. Se utiliza sólo al 5 % en la
desinfección de excrementos.
Es un bifenol policlorado de gran eficacia frente a bacterias Gram positivas, pero escasa o nula frente a Gram
negativas y esporas. Se inactiva en presencia de sangre. Se acumula en la piel,
de manera que el lavado diario origina una especie de depósito del que el yodo
se libera lentamente, favoreciendo una protección bacteriostática de varias
horas. Prácticamente ha desaparecido el producto de los medicamentos
comerciales. Su uso está limitado por que resulta potencialmente tóxico para el
sistema nervioso.
Es un bactericida de amplio espectro, con excepción de P. aeruginosa.
Se utiliza como antiséptico en jabones (1 %) y en el tratamiento de
quemaduras y picaduras (0.1 %-0.2 %) y del acné. Puede producir
dermatitis por contacto.
Cloroxilenol (para-cloro-meta-xilenol o cloro-dimetilfenol).
Muy poco estudiado a pesar de su amplio uso. Es bactericida, pero P.
aeruginosa y muchos hongos son altamente resistentes. Su potencia se reduce
en presencia de sangre o materia orgánica.
La clorhexidina (gluconato) entra en acción muy rápidamente,
presenta un espectro antimicrobiano amplio. Gran actividad bactericida frente a
gérmenes Gram positivos y Gram negativos, aunque las Pseudomonas son
relativamente resistentes. No es viricida (actividad antiviral variable). Por
lo que a las esporas se refiere, impide su germinación pero sólo llega a
eliminarlas si se eleva la temperatura. El alcohol aumenta su potencia de
acción. Permanece activa en presencia de jabón, sangre y materia orgánica,
aunque puede perder algo de eficacia. Por ello puede utilizarse tanto en
heridas abiertas, como sobre piel intacta. Las concentraciones apropiadas, en
soluciones acuosas o alcohólicas, son las siguientes:
-
En piel intacta anterior a una intervención: 0.5 %
en etanol alcohol etílico) o alcohol isopropílico.
-
En heridas, al 0.05 % en solución acuosa.
-
Para conservación de material quirúrgico estéril
se emplea en una solución al 0.02 %.
-
Una de sus mayores ventajas es que no produce
sensibilización ni se absorbe a través de la piel. Su toxicidad es mínima.
El digluconato de clorhexidina se prepara al 4 % para
lavado y cepillado de manos, limpieza preoperatoria de la piel, etc. En
solución acuosa al 5 % y asociado a un agente tensoactivo, se emplea para
la desinfección de la piel, y el tratamiento de heridas y quemaduras. Reduce la
flora bacteriana de la piel más que la povidona yodada. La acción bactericida
de esta mezcla es tan buena que no hace falta lavado previo con agua y jabón.
La alexidina es bactericida más rápidamente que la
clorhexidina.
Los tensoactivos se clasifican en tres grupos: aniónicos,
catiónicos y no iónicos. Los más importantes desde el punto de vista de
actividad antiséptica son los correspondientes al grupo de los catiónicos. Son,
principalmente, compuestos de amonio cuaternario que tienen una acción potente
y rápida. A concentraciones medias, 10 ppm a 50 ppm, su actividad es mayor
frente a bacterias Gram positivas que frente a Gram negativas, viricida
(actuando sobre virus lipofílicos, pero no sobre los hidrofílicos) y también es
activo frente a algunos hongos y protozoos. No tienen acción esporicida. El
alcohol potencia su acción, su eficacia es mayor en solución alcohólica
(tinturas) que en solución acuosa. Los principales compuestos son: benzalconio,
bencetonio y cetrimonio. Se encuentran en forma de múltiples preparados, con
fines antisépticos y desinfectantes. Son menos activos que la clorhexidina o
los compuestos yodados. Son antagonizados por talco, caolín, jabones, pus y
otro material orgánico. Forman una película en la piel, por debajo de la cual
pueden germinar bacterias. No son irritantes para la piel si no se superan las
concentraciones recomendadas, aunque pueden ocasionar reacciones alérgicas. El cloruro
de benzalconio se usa en tintura (solución alcohólica) en concentración de
1:750 (0.13 %) o en soluciones acuosas al 0.1 % en piel intacta, pequeñas
heridas y rozaduras; para mucosas o heridas más grandes la concentración es de
1:2,000 a 1:5,000. Recientemente se han publicado trabajos en los que se
observa una eficaz actividad antiviral, tanto lipo como hidrofílica, a
concentraciones de 1:128, aun en presencia de sangre. El cloruro de bencetonio
es parecido al benzalconio y también se utiliza para la desinfección de
pequeñas heridas en solución acuosa al 0.1 % o para preparar la piel en
solución alcohólica al 0.2 %, o a concentraciones inferiores (0.02 %)
en infecciones oculares, nasales y óticas.
Los mercuriales son compuestos orgánicos del mercurio con
actividad bacteriostática y fungistática. Pese a la proliferación en el mercado
de otros antisépticos más novedosos, existen todavía preparados comerciales
(merbromina o mercurocromo, tiomersal o mertiolate) que se siguen empleando a
nivel popular como antisépticos en la desinfección de la piel y heridas. Antes
de aplicar la merbromina, es necesario limpiar bien la herida para que la
materia orgánica o la sangre no inactiven su acción. Tanto la merbromina como
otros derivados mercuriales se han utilizado ampliamente durante muchos años,
pero debe tenerse en cuenta que el mercurio es tóxico y produce reacciones de
hipersensibilidad con relativa frecuencia. La concentración a la que se emplea
es al 2 % para la desinfección de la piel. La acción de la merbromina es únicamente
bacteriostática y fungistática. Su actividad se ve mermada en presencia de
materia orgánica que disminuye su eficacia.
En las sales de plata, los iones argénticos (plata) tienen
poderosa actividad germicida. El nitrato de plata es bactericida en
una concentración del 0.1 % y bacteriostático en concentraciones
inferiores, al 0.5 % se aplica tópicamente en heridas de segundo y tercer
grado para evitar las infecciones por P. aeruginosa, sobre todo si
no se puede emplear sulfadiazina argéntica. La sulfadiazina argéntica posee un
amplio espectro de acción: es bactericida y fungicida. Se aplica, previo lavado
de la herida, en crema al 1 % en la prevención y tratamiento de
infecciones en quemaduras extensas y graves. La adición de nitrato de cerio a
esta crema potencia su acción antimicrobiana. No suele causar dolor, a veces
puede originar alguna erupción, picor o quemazón.
Sulfato de zinc y cobre menos utilizado, pero tiene
actividad antiséptica.
La hexetidina es un derivado de pirimidina. Es un
antiséptico catiónico que presenta una efectiva actividad antibacteriana y
antimicótica con un amplio espectro de acción. Se utiliza en humanos como
enjuague bucal en una concentración de 0.1 % y aunque su eficacia es menor que
la de clorhexidina, se considera una buena alternativa para la prevención de
infecciones bucales, placa dental y, en general, para la higiene oral. Muchos
preparados con hexetidina van acompañados con sustancias como el mentol, el
alcohol etílico, etc., que poseen por sí mismos propiedades antisépticas.
Triclocarbán (triclorocarbanilida). Es particularmente
activo contra bacterias Gram positivas y menos frente a Gram negativas y
hongos. Poco utilizado en clínica, forma parte de desodorante y de jabones para
antisepsia de piel.
Constituye un grupo de compuestos orgánicos activos frente a
bacterias (Gram positivas y menos frente a Gram negativas) y hongos. Su
actividad se reduce en presencia de suero, sangre y pH ácido. Se han
caracterizado 2 compuestos: propamidina (4,4-diaminodifenoxipropano) y dibromopropamidina (2,2-dibromo-4,4-diamidinodifenoxipropano),
utilizados como agentes antibacterianos en el tratamiento tópico de heridas en
forma de crema a una concentración de 0.15 %.
Los aceites volátiles, aceites esenciales o simplemente
esencias. Esta acción antiséptica, que no antibiótica, se manifiesta frente a
hongos, virus y un gran número de bacterias patógenas e incluye ciertas cepas
antibiorresistentes. Algunos aceites son también activos frente a hongos
inferiores responsables de micosis e incluso frente a levaduras (Cándida).
Compuestos como el citral, geraniol, linalol o timol muestran un poder
antiséptico muy superior al del fenol. El aceite esencial o aceite de pino
(también esencia de pino) [trementina, aguarrás, cuaba] es un bactericida,
antiséptico y desinfectante, puede ser tóxico por ingestión. Otros de los
aceites esenciales más empleados por su acción antiséptica
son los de romero, tomillo o eucalipto. Nota: no confundir la trementina
mencionada aquí con la trementina (queroseno o querosén) utilizada en la República
Dominicana para iluminación.
-
Evitar la combinación de dos o más antisépticos.
-
Respetar el tiempo de actuación y la
concentración indicada por el fabricante, así como su eficacia frente a materia
orgánica.
-
Son más recomendables los sistemas monodosis
(una dosis) que los recipientes grandes.
-
Es recomendable, si se utilizan envases grandes,
verter previamente en un recipiente pequeño la cantidad de antiséptico deseada.
Luego, desechar el producto del envase pequeño no utilizado.
-
Es recomendable aplicar el antiséptico
directamente sobre una gasa, evitando el contacto de la piel con el envase.
-
Hay antisépticos que se inactivan por jabones
aniónicos, de gran uso en ambientes domésticos para la ducha, limpieza de
manos, etc. Es importante recordar esta premisa cuando se realice la limpieza
de la herida con sustancias jabonosas.
·
Cantidad y ubicación de los microorganismos.
Cuanto mayor es la biocarga, mayor es el tiempo que un desinfectante necesita
para actuar. Por ello, es fundamental realizar una escrupulosa limpieza de las
superficies de los instrumentos, más aún, cuando estos tienen componentes
múltiples y deben ser desarmados y limpiados pieza por pieza.
·
Resistencia de los microorganismos al agente
químico. Se refiere principalmente al espectro de acción que tiene el método o
agente utilizado.
·
Concentración de los agentes. Se relaciona con
la potencia de acción de cada uno de los agentes para que produzcan la acción
esperada. Las concentraciones varían con respecto a los agentes desinfectantes
y en algunos casos pueden relacionarse con un efecto deletéreo sobre el
material (corrosión).
·
Factores físicos y químicos. Algunos
desinfectantes tienen especificadas la temperatura ambiente a la que deben ser
utilizados para su efectividad. El pH favorece la actividad de los
desinfectantes.
·
Materias orgánicas. La presencia de materias
orgánicas como suero, sangre, pus, materia fecal u otras sustancias orgánicas,
pueden inactivar la acción de algunos desinfectantes comprometiendo su
efectividad.
·
Duración de la exposición. Cada método de
desinfección y cada agente tiene un tiempo específico necesario para lograr el
nivel deseado.
·
Presencia de materiales extracelulares o
biofilmes. Muchos microorganismos producen masas gruesas de células y
materiales extracelulares o biofilmes que generan una barrera contra el proceso
de desinfección. Por tal razón, los desinfectantes deberán saturar antes a los
biofilmes, para poder eliminar a los microorganismos allí presentes.
Estos niveles se basan en el efecto microbicida de los
agentes químicos sobre los microorganismos y pueden ser:
·
Desinfección de alto nivel (DAN): Es realizada
con agentes químicos líquidos que eliminan a todos los microorganismos. Como
ejemplos: el orthophthaldehído, el glutaraldehído, el ácido peracético, el
dióxido de cloro, el peróxido de hidrógeno y el formaldehído, entre otros.
·
Desinfección de nivel intermedio (DNI): Se
realiza utilizando agentes químicos que eliminan bacterias vegetativas y
algunas esporas bacterianas. Aquí se incluyen el grupo de los fenoles, el
hipoclorito de sodio, los alcoholes, la cetrimida y el cloruro de benzalconio.
·
Desinfección de bajo nivel (DBN): Es realizado
por agentes químicos que eliminan bacterias vegetativas, hongos y algunos virus
en un período de tiempo corto (menos de 10 minutos). Como por ejemplo, el grupo
de amonios cuaternarios.
Debe entenderse el tratamiento completo en su conjunto como
desinfección de alto nivel, incluyendo las etapas previas y posteriores a la
desinfección propiamente dicha. Estas etapas son:
• Lavado • Enjuague • Secado • Desinfección propiamente
dicha • Enjuague del agente desinfectante • Secado.
Existen dos métodos de desinfección: los físicos y los
químicos.
Utilizado originalmente por el francés Louis Pasteur. Con
este proceso se realiza la DAN y por el cual el agua es llevada a 77 ºC de
temperatura durante aproximadamente 30 minutos. Así, destruye todos los
microorganismos excepto las esporas bacterianas.
Este método utiliza el agua hirviendo a temperaturas muy
altas para lograr la desinfección. Por ejemplo, para una DAN, se hierven los
instrumentos en un recipiente con tapa de 15 minutos a 20 minutos
contabilizando el tiempo desde que el agua rompe el hervor. Los objetos serán
cubiertos por completo con el agua durante el hervido, y no se añadirá ningún
otro elemento mientras esté hirviendo. Se recomienda usar tiempos más
prolongados para lugares de gran altura sobre el nivel del mar.
Este equipo se utiliza para limpiar y desinfectar los
objetos que se utilizan para asistir al paciente en la sala de internación. Los
desinfectadores a chorro de agua se utilizan para vaciar, limpiar y desinfectar
objetos tales como chatas, papagayos y orinales usando un proceso que elimina
el lavado manual y en algunos casos utilizando una cantidad mínima de
germicidas químicos. Funcionan a temperaturas mayores de 90 ºC.
Este método inactiva a los microorganismos en los rangos 240 nm–280
nm (nanómetro). Su efectividad se ve influenciada por factores como la potencia
de los tubos UV, presencia de materia orgánica, longitud de la onda,
temperatura, tipo de microorganismos y la intensidad de UV que se ve afectada
por la distancia y suciedad de los tubos. La radiación UV no desinfecta ni
esteriliza el agua. El uso como desinfectante en el ambiente del quirófano es
hoy discutible por falta de evidencia clínica en la disminución de las tasas de
infección. Además, hay que tener en cuenta que provoca queratoconjuntivitis en
pacientes y profesionales expuestos a la radiación.
Es el más utilizado en sistema hospitalario y existen
múltiples agentes germicidas en forma líquida. Este método requiere muchos
controles en su ejecución. Por ser un método realizado en su mayoría de forma
manual, todas las etapas del protocolo recomendado por el fabricante y validado
deben ser seguidas celosamente. Las fallas en el proceso de desinfección pueden
dar lugar a complicaciones infecciosas o inflamatorias graves en los enfermos
que entran en contacto con estos artículos. Los principales desinfectantes
utilizados en el ámbito hospitalario son: orthophthaldehído, glutaraldehído,
cloro y compuestos clorados, formaldehído, peróxido de hidrógeno, ácido
peracético, fenoles, alcoholes y amonios cuaternarios.
Este agente químico es nuevo y se usa para la desinfección
de alto nivel (DAN). Corresponde al grupo de aldehídos inorgánicos y contiene
benzenecarboxaldehyde 1,2. Los estudios han demostrado su excelente actividad
microbicida y una mayor actividad frente a micobacterias que el glutaraldehído.
Es micobactericida y viricida. La principal ventaja es que posee una excelente
estabilidad en un amplio rango de pH (3-9) y por lo tanto no requiere de
activación. No es carcinogénico, pero se recomienda utilizarse en áreas
ventiladas. Está indicado en una concentración del 0.55 %.
Esterilizante. Es un compuesto de los aldehídos y se
presenta en soluciones acuosas, ácidas y alcalinas. Las soluciones ácidas no
son esporicidas, pero utilizando un agente alcalinizante como activador este
producto se torna esporicida. Es bactericida, fungicida, viricida, (micobactericida)
y esporicida. No es corrosivo. Para DAN (45 minutos) a temperatura ambiente
tiene actividad germicida en presencia de materia orgánica. Es tóxico, ya que
una vez activado suelen producir vapores irritantes para las mucosas, el
sistema respiratorio y la piel. Por ello, debe utilizarse en ambientes muy
ventilados y con equipos de protección personal. Solución al 2 %. Se
requiere de 45 minutos para hacer DAN a una temperatura de 20 °C.
Existen otras formulaciones de glutaraldehído en concentraciones que varían
entre 2.4 % a 3.4 %. Este aldehído en comparación con el formaldehído:
es más activo frente a bacterias, hongos, micobacterias, esporas y virus. Es
menos irritante para la piel y desprende menos vapores molestos, por lo que
resulta menos nocivo por inhalación. Es uno de los desinfectantes más
ampliamente utilizados y efectivos para material quirúrgico. La acción
bactericida de la solución es óptima a pH 7.5-8.5.
Los desinfectantes basados en el cloro generalmente están
disponibles en forma gaseosa (cloro gas, dióxido de cloro), líquida como
hipoclorito de sodio (lejía), cloraminas, o sólida como hipoclorito de calcio y
dicloroisocianurato de sodio. Fungicida, su actividad bactericida y viricida es
potente, (micobactericida), esporicida a concentraciones altas. Tiene actividad
corrosiva, produce irritación de las mucosas, se polimeriza por los rayos de
sol y necesita estar protegido en envases opacos. Las soluciones de cloro no
deben conservarse en envases destapados por más de 12 horas debido a la
evaporación del producto activo. Es importante señalar que existen muchos
factores que afectan la estabilidad del cloro, tales como la presencia de iones
pesados, pH de la solución (su eficiencia disminuye por el aumento del pH),
temperatura de la solución, presencia de biofilmes, presencia de materias
orgánicas (se inactiva en presencia de materia orgánica) y radiación
ultravioleta. La concentración mínima para eliminar las micobacterias es de
1000 ppm (0.1 %) durante 10 minutos. El hipoclorito de sodio podría
utilizarse con la doble función limpieza y desinfección a concentraciones del 5 %
al 10 %. Las soluciones a pH alcalino (con bicarbonato sódico) son más
estables pero a pH ácido tienen mayor actividad. Las cloraminas son derivados
orgánicos del cloro, de actividad algo inferior al hipoclorito sódico, pero con
menos poder irritante sobre la piel, ya que liberan el cloro de forma gradual.
Esta liberación puede ser en forma de cloro (cuando el medio es ácido) y en
forma de ácido hipocloroso (en medio neutro). La cloramina T se emplea en el
lavado de heridas y como antiséptico quirúrgico o irrigaciones vaginales.
El formaldehído (formol) es una solución acuosa con olor
penetrante que se polimeriza, formando un depósito blanco dentro de los
recipientes, cuando se encuentra a altas concentraciones, y sobre los artículos
tras una inmersión prolongada (incluso en concentraciones más bajas como la
formalina del 37 % al 40 %). Bactericida, (micobactericida), fungicida, viricida
y esporicida. Tóxico e irrita las mucosas. Se considera potencialmente
carcinogénico. Al utilizarse deberán tomarse las precauciones de exposición
ocupacional. Aunque es muy eficaz frente a todo tipo de gérmenes, su acción es
muy lenta (a modo de ejemplo: concentraciones del 8 % tardan 18 h en matar
esporas). Se emplea más como desinfectante que como antiséptico, en
concentraciones que oscilan entre el 2 % y el 8 % para desinfectar
material quirúrgico y guantes, y al 10 % en solución salina para conservar
muestras biológicas. Sólo en concentraciones del 20 %-30 % tiene
propiedades astringentes y se utiliza en hiperhidrosis (afección por la cual
una persona suda demasiado y de manera impredecible. Las personas con
hiperhidrosis pueden sudar incluso cuando la temperatura es fresca o cuando
están en reposo.), aplicado sobre las palmas de manos y las plantas de pies.
El peróxido de hidrógeno es un agente oxidante utilizado
para DAN. Es un buen desinfectante de material. Bactericida,
(micobactericida), fungicida, viricida y esporicida en concentraciones del 6 %
al 7 %. Presenta toxicidad ocular y también puede producir colitis
pseudomembranosa por mal enjuague en la DAN. Es oxidante para artículos
metálicos. Su presentación varía entre 3 % a 7.5 %. Para realizar la
desinfección de alto nivel la indicación es de 6 % a 7.5 % durante 30
minutos. Aunque se ha utilizado ampliamente sobre heridas, su acción
antiséptica es escasa, su efecto no es muy satisfactorio ya que la catalasa de
los tejidos la descompone rápidamente y pierde su acción. Presenta una actividad
antibacteriana débil. Provoca gran escozor o quemazón al aplicar en heridas
abiertas. Se utiliza como antiséptico en solución al 6 %.
También denominado ácido peroxiacético es un agente oxidante
que actúa de manera similar al peróxido de hidrógeno. Bactericida, fungicida, viricida
y esporicida. Puede corroer cobre, bronce o hierro galvanizado. Produce
toxicidad ocular e irritación de las mucosas.
Los derivados fenólicos son bactericidas, (micobactericida),
funguicida y viricida. Tiene poca acción en los virus “pequeños” como
echovirus, poliovirus, coxsackievirus. Los fenólicos se inactivan ante la
presencia de materias orgánicas. Los fenólicos pueden ser absorbidos por los
materiales porosos, tales como el plástico, dejando residuos que producen
irritación en las mucosas. Hoy en día y debido a su baja eficacia y a los
riesgos descritos, prácticamente no tiene indicaciones de uso en el medio
hospitalario. Las concentraciones varían según la presentación del producto.
Cresol es una mezcla de los tres isómeros, orto, meta y paracresoles y por su
carácter irritante se emplea en desinfección exterior y solución jabonosa.
Los compuestos más usados en las unidades hospitalarias son
cloruro de alquil-dimetil-benzil-amonio, cloruro de
alquil-didecildimetil-amonio, y el cloruro de dialquil- dimetil-amonio.
Fungicida, bactericida y viricida sólo contra los virus lipofílicos. No es
esporicida, ni micobactericida, ni tampoco presenta acción sobre los virus
hidrofílicos. Constituye un buen agente para la limpieza debido a su baja
toxicidad. Los restos de gasa y algodón pueden afectar su acción. Por su baja
toxicidad puede ser utilizado para la desinfección de superficies y mobiliario.
Las concentraciones de uso varían de acuerdo con la combinación de compuestos
de amonio cuaternarios en cada formulación comercial. El cetrimide (cetrimonio)
es otro compuesto de amonio cuaternario con aplicaciones parecidas al
benzalconio y bencetonio y que también se usa para desinfectar material
sanitario a concentraciones entre 0.5 %-1 %.
Las biguanidas poliméricas se han utilizado como agentes
desinfectantes generales en la industria alimentaria y, con mucho éxito, para
la desinfección de piscinas. Es activo contra bacterias Gram positivas y Gram
negativas, aunque P. aeruginosa y Proteus vulgaris son menos
sensibles. No es esporicida.
Los factores que afectan la eficacia de los procesos de
esterilización son:
•
Número de microorganismos,
•
Materia orgánica,
•
Tiempo,
•
Temperatura,
•
Humedad relativa,
•
Estandarización de la carga.
-
Métodos físicos: calor seco y calor húmedo.
-
Métodos químicos: líquidos y gaseosos (óxido de
etileno).
-
Métodos físico-químicos: vapor a baja temperatura
(formaldehído) y gas plasma (peróxido de hidrógeno).
Es importante tener siempre en cuenta que la acción
microbicida del calor está condicionada por la presencia de materia orgánica o
suciedad en los materiales. Por ejemplo, aceite o grasa en casos en los que los
microorganismos son protegidos de la acción del calor. El calor seco penetra
lentamente en los materiales por lo que se requieren largos períodos de
exposición. El aire caliente no es corrosivo pero el proceso es lento. Se usa
generalmente a 170 °C durante 60 minutos o a 150 °C por 150 minutos.
La esterilización a vapor es el procedimiento de
esterilización más común (excepto para los materiales que no pueden resistir el
calor y la humedad), y al equipo que se utiliza se le denomina autoclave. Este
método se debe considerar de elección cada vez que los materiales lo permitan.
Tiene la ventaja de producir una elevación de la temperatura en forma rápida en
cortos tiempos de esterilización y de no dejar residuos tóxicos en el material.
Estos métodos se utilizan solamente en los casos en que los
materiales no soporten el calor y su naturaleza lo permita. Están los métodos
químicos líquidos, métodos químicos gaseosos.
La esterilización por agentes químicos por inmersión hecha
de forma manual será siempre el último método de elección. Estos procesos son
difíciles de controlar, con una gran probabilidad de recontaminación durante el
enjuague o el secado, y no permiten el almacenado posterior.
• Glutaraldehído. Este desinfectante que puede ser
ácido o alcalino se utiliza como un desinfectante de alto nivel, y puede usarse
en una concentración del 2 % para fines de esterilización. La duración del
tiempo de contacto necesaria para esterilizar es de aproximadamente 10 horas.
Tiene un amplio espectro de actividad antimicrobiana, es activo ante la
presencia de materia orgánica e inactiva rápidamente los microorganismos,
excepto las esporas. Fáciles de usar, son relativamente no corrosivos.
• Peróxido de hidrógeno. Es un desinfectante muy poco
utilizado por no existir comercialmente en el mercado. En general, el peróxido
de hidrógeno a una concentración del 6 % es esporicida pero muy corrosivo
cuando se utiliza en instrumentos delicados y endoscopios de fibra óptica.
• Formaldehído. El uso del formaldehído está dirigido
a todos los materiales que se utilizan para hemodiálisis. La esterilización se
consigue a la concentración del 8 % por 24 horas de inmersión. El
formaldehído ha sido cuestionado en la actualidad debido a su alta toxicidad.
• Ácido peracético. Este agente que puede
considerarse como un derivado del peróxido de hidrógeno manifiesta una
actividad microbiana conocida desde principios de siglo. Al respecto, hay que
señalar la existencia de formulaciones recomendadas de ácido peracético con
peróxido de hidrógeno que, en concentraciones altas (40 %), es inflamable
y que debe ser manipulado con extrema precaución, pues constituye una solución
muy corrosiva e inestable. Puede usarse, alternativamente, para la
esterilización de equipos en hemodiálisis. Una nueva tecnología aprobada en
1999 por la FDA es la combinación de ácido peracético al 35 % con peróxido
de hidrógeno y con soluciones neutralizantes que eliminan su efecto corrosivo.
Generalmente está indicado para material sumergible, sensible al calor, a
temperaturas que oscilan de 50 ºC a 56 ºC, a un pH neutro de 6.4 y a
una concentración final de 0.2 %, siendo ideal para materiales y piezas
que requieran una rápida reutilización. El ciclo puede durar entre 25 minutos
y 30 minutos. Así mismo, cuenta con un sistema de controles o monitores
químicos y biológicos. Su principal desventaja consiste en que no se puede
esterilizar ningún instrumento que no sea sumergible.
• Esterilización química por óxido de etileno. El
óxido de etileno puro (en inglés, ETO), éter 1-2 epoxi-etano, es inflamable y
explosivo, es altamente tóxico para los seres vivos, pudiendo provocar
reacciones locales sobre piel y mucosas y efectos tóxicos sistémicos. El gas de
ETO es incoloro, más pesado que el aire, de olor etéreo, detectable entre 230 ppm
a 700 ppm. y soluble en agua y en la mayoría de solventes. Las características
del ETO hacen que la esterilización de materiales sea posible en condiciones
especiales y controladas. Debido a los efectos adversos es considerado una
sustancia de gran peligrosidad, por lo cual su uso debe estar restringido a
personal debidamente capacitado.
• Gas de vapor de formaldehído (FO) o Vapor a baja
temperatura con formaldehído (VBTF). El gas de formaldehído (metanal o
aldehído fórmico) es una alternativa a la esterilización por ETO para la
esterilización de equipos y materiales que no resisten altas temperaturas.
Formaldehído al 2 % con vapor de agua a baja temperatura. El gas de
formaldehído (FO), es un gas incoloro, con olor picante, altamente soluble en
agua, que reacciona con ella para producir formalina. La formalina se utiliza
en concentración variable. Comúnmente la preparación de formaldehído está al 40 %
y se prepara con ella una dilución de 1:10 o 1:20 como preservante o
esterilizante. El FO es un producto tóxico considerado potencialmente
cancerígeno y mutagénico.
• Plasma de peróxido de hidrógeno y ácido peracético.
Este método usa peróxido de hidrógeno como precursor de plasma. El plasma, que
está considerado como un cuarto estado de la materia, diferente al líquido,
sólido y gaseoso, está compuesto por iones reactivos, electrones y partículas
atómicas neutras. El peróxido de hidrógeno en su fase plasma, tiene propiedades
esterilizantes a bajas temperaturas. Es útil para la esterilización de equipos
y materiales que no resisten altas temperaturas. Peróxido de hidrógeno vaporizado
en solución acuosa al 58 % al estado plasma. No se pueden esterilizar
materiales derivados de la celulosa, requiere empaques especiales sin celulosa
en su composición.
Existen además los métodos con radiaciones ionizantes, la esterilización se obtiene sometiendo los materiales a dosis predeterminadas de radiaciones, hasta la fecha se ha utilizado tecnología con Rayos Gamma o cobalto.
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Nikko Médici
Ingeniero químico.
Especialidad en tecnología de alimentos.
Especialidad en calidad y tratamiento de agua.
Maestría en gestión y auditorías ambientales. Orientación en ingeniería y tecnología ambiental.
Maestría en ingeniería térmica.
Doctor (Ph. D.) en eficiencia energética y sostenibilidad en ingeniería y arquitectura.
Gerente general e investigador científico jefe en CIENCIA EQUIS.
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